Minas de azufre de La Serrata, Lorca (Murcia)

jueves, 13 de marzo de 2008

La minería del azufre en Lorca comienza pasado 1850, con varias denuncias tras descubrirse la primera de las tres capas de azufre (Pernera blanca, La Gruesa y Lastra de Abajo). Los yacimientos se encuentran en La Serrata, pequeña sierra de unos 20 km cuadrados en las proximidades de la población.



La explotación del azufre se efectuaba mediante pozos, algunos socavones o planos inclinados, de gran peligrosidad y dureza, donde la mano de obra eran, en gran número, niños. La primera empresa extractora fue la Compañía General de Azufres de España, para pasar después por diversas otras sociedades, como La Unión Española de Explosivos, la Cia. Franco-Española de Azufres de Lorca, quién arrendó sus minas en 1930 a la Sociedad Minas y Refinerías de Azufre, S.A., o más recientemente, a la empresa denominada Azufres de Lorca, S.A. (1940), cuyas acciones pasarían a manos de Minera Celdrán, S.A., quien tras fracasar en el intento de reactivar las minas y rentabilizarlas con nuevos sistemas de tratamiento del mineral, las cerraría definitivamente en 1959.

Los pozos de la Serrata son muchos, y las concesiones muchas más. Hasta casi un centenar aparecen en el plano de demarcaciones de 1882, si bien terminarían agrupándose en cotos, como el denominado coto Felicidad. Nombres de pozos ya olvidados, tras sucesivas demarcaciones, agrupaciones y cambios de denominación hacen hoy casi imposible la identificación de los mismos. “Por si acaso”, “La Casualidad”, ”La Española”, “La Hermida”, ”Santa Isabel”, “San Martín”, “La Doctrina”, “Revolución”, “La Dolores”, “Santa Rosalía”, “Soledad” o “El Sol”, son algunos de ellos. Pozos que en algunos casos concretos llegaron a alcanzar profundidades notables, como el perforado por la S. Minas y Refinerías de Azufre, de casi 200 metros, o el fracasado intento de extraer azufre a 900 metros de profundidad, llevado a cabo por Azufres de Lorca, con el insuperable problema del agua.



Se da la circunstancia de que en uno de estos pozos, sin que se sepa a ciencia cierta en cual de todos es, yacen los restos de cinco Hermanos de La Salle y el párroco de la iglesia de Santiago Apóstol, arrojados vivos y abandonados hasta morir, en Noviembre de 1936, en plena Guerra Civil.

En lo que respecta a las fábricas de beneficio, solamente permanece en pie y en estado de semi-ruina una de ellas, junto a la carretera de Caravaca.

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