Pozos de Ambición

domingo, 24 de febrero de 2008

El pasado viernes día 15 se estrenó en las pantallas españolas una nueva película dónde minas y petróleo son la base en las que se sustenta una historia de lucha, ambición y deseos de riqueza. En Pozos de Ambición (There will be blood), la acción transcurre en el Texas de 1898, en plena efervescencia minera y petrolífera. Su protagonista, Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis), después de haber fracasado como buscador de minas de oro y plata, comprende que el futuro reside en la búsqueda del oro negro, llegándose a convertir, años más tarde, en un ser mezquino, ambicioso y medio loco, que en muchos momentos recuerda al ya mítico protagonista de “Ciudadano Kane”. Y por supuesto, tremendamente rico. Tan rico que llegó a hacer temblar a la todopoderosa Standard Oil.



Basada en la novela de Upton Sinclair, “Oil”, publicada en 1927, esta magnífica película, que ha sido rodada en algunos de los escenarios naturales (Marfa, Texas) en los que también se filmó el gran clásico sobre el petróleo: Gigante, se ha colocado, por méritos propios, como una de las más firmes candidatas a los premios Oscar de Hollywood. Por el momento, ya ha conseguido ganar un Globo de Oro, otorgado al mejor actor dramático (Day-Lewis), y figura nominada al Oscar en las categorías de mejor película, mejor director, mejor actor protagonista, mejor guión adaptado, mejor dirección artística, mejor fotografía, mejor montaje y mejor edición sonora.



Son, en definitiva, 158 minutos de proyección extraordinarios, con una genial interpretación y una no menos prodigiosa dirección a cargo de Paul Thomas Anderson, que cualquier buen aficionado, bien sea al tema minero, petrolífero o al séptimo arte en general, no debería perderse.

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