Nuevos ejemplares para el fondo documental de Cantera Azkarate

viernes, 9 de abril de 2010

Aragonito

Añadimos hoy al amplio fondo documental de la internacionalmente conocida cantera Azkarate, en el navarro municipio de Eugui, algunos ejemplares de su paragénesis.

Aragonito

Los ejemplares proceden de las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de Álava y han sido fotografiados por J.M. Sanchis recientemente.

Dolomita

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Die Mineralfundstatten der Iberischen Halbinsel

Este fue el título del libro publicado por Salvador Calderón junto con el profesor Tenne en 1902, y que bien podemos considerar el antecedente directo de su más conocida obra: Los minerales de España.

A raíz de un concurso organizado por el Legado Gómez Pardo en 1899 al que Calderón había presentado el trabajo titulado “Ensayo de un catálogo metódico de las especies minerales de España”, cuyo desenlace le desagradó en grado extremo, este resolvió publicarlo en el extranjero. Apoyado por el profesor Conrad Friedrich August Tenne y la Universidad de Berlin, su obra vería la luz, publicada en alemán, en 1902, dándose la triste circunstancia de que Tenne no llegaría a verla publicada, al fallecer poco antes de su edición, en julio de 1901. De hecho, el libro contiene una nota necrológica dedicada al profesor alemán firmada por C. Klein.

Al texto, estrictamente mineralógico clasificado por regiones, le acompañaban otros en los que se recogían el listado de museos y colecciones sobre las que se había investigado, así como también una extensa recopilación bibliográfica. El nombre de cada mineral aparecía en tres idiomas: español, alemán y portugués, tanto en la parte descriptiva como en el índice alfabético que figura en las últimas páginas. No posee introducción alguna ni tampoco ilustraciones.

Este libro fue una especie de resumen de cuantos datos poseía Calderón sobre los minerales de la Península Ibérica, que años más tarde verían la luz, recopilados extensamente en la famosa obra de 1910, promovida en esta ocasión por la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas.

En la Biblioteca de Geología de la Universidad de Harvard (EEUU) se conserva un ejemplar de dicho libro, ahora digitalizado y accesible on-line, que también se puede obtener en formato pdf, a través del siguiente enlace:

https://www.archive.org/details/diemineralfunds00arangoog

Grupo Aquisgrana: El Socavón, La Carolina, Jaén

jueves, 8 de abril de 2010

Grupo Aquisgrana: El Socavón

Ampliamos el fondo documental correspondiente al Grupo Aquisgrana con un extenso reportaje fotográfico del socavón de desagüe de este conocido grupo minero, que conectaba con los pozos II, III y Virgen de los Dolores. Su entrada se encuentra situada a nivel de plaza del pozo II, y vertía sus aguas al cercano río de La Campana.

Grupo Aquisgrana: El Socavón

En la actualidad alberga una gigantesca colonia de murciélagos albinos, y la acumulación de toneladas de deposiciones de éstos en la galería la hacen intransitable si no se va provisto de mascarillas de respiración, siendo incluso recomendable el empleo de lámparas de seguridad. Los vapores amoniacales que estas acumulaciones de excrementos desprenden dificultan, en algunos tramos, la visibilidad.

Grupo Aquisgrana: El Socavón

Son muy frecuentes tanto en los muros como en el techo del socavón las formaciones de carbonato cálcico (posiblemente aragonito) y las grandes estalactitas de óxidos e hidróxidos de hierro.

Grupo Aquisgrana: El Socavón

El grupo Aquisgrana, propiedad en su última etapa de la Compañía Minero Metalúrgica de Los Guindos, fue cerrado a comienzos de los años 80 del siglo XX.

Grupo Aquisgrana: El Socavón

Las imágenes que hoy presenta MTI han sido obtenidas por Álvaro Gómez y Javier Solana.

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Nuevas fotografías para el fondo documental de Carchelejo, Jaén

miércoles, 7 de abril de 2010

Prehnita

Incluimos nuevas imágenes de prehnita procedentes de la cantera de Ofitas de OFICARSA en la localidad de Carchelejo, perteneciente al término municipal de Cárcheles, Jaén.

Prehnita

Los ejemplares proceden de las colecciones de Rafael Muñoz y Honorio Cócera, y han sido fotografiados por este último.

Prehnita

Prehnita

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Hiendelaencina, tierra sagrada

martes, 6 de abril de 2010

Sinónimo de plata, de pingüe riqueza, de efímera gloria. Tierra mítica, paraíso minero extinguido adonde deberíamos peregrinar todos, al menos una vez en la vida, y en donde, como alguien sugirió, habría que recorrer de rodillas parte del fabuloso filón Rico.

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Santa Cecilia, La Valenciana, Suerte, San Carlos, La Verdad de los Aristas, La Fuerza, Mala Noche, Fortuna, Relámpago, San Carlos, La Vascongada, Santa Teresa, San Martín, Perla… y así decenas de minas cuyos nombres evocan y emocionan.

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Páginas de la historia minera de nuestro páis escritas con letras de blanco plata. La leyenda de Hiendelaencina que dio lugar al mito, la epopeya gestada por Pedro Esteban Górriz, allá por 1844 y singularmente descrita por Bibiano Contreras en su País de la Plata.

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MTI ha querido rendir homenaje a esta población, denominada antiguamente Allende la Encina, visitando sus más emblemáticas minas y recorriendo caminos y senderos para conocer, a través de sus ruinas, el glorioso pasado de sus fábricas, de sus talleres, de sus pozos y escombreras, para así comprender mejor la magnitud que sus explotaciones alcanzaron y que dieron renombre universal a este pequeño distrito minero.

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Hiendelaencina es, y lo seguirá siendo, tierra sagrada para la mineralogía y la minería de España.

Texto: J.M. Sanchis

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La sangre de la Pasión

Si existiera la máquina del tiempo sería apasionante retrotraernos 166 años y asistir al descubrimiento del filón Rico. Podríamos encontrar al singular Górriz en la tasca y preguntarle cómo supo que bajo el Canto Blanco había mineral de plata, qué le empujó a buscar socios con tanto afán. Saber si es verdad que sabía de minas o si contó con ayudas. Ojalá pudieramos integrarnos en la Historia y ser el séptimo socio de don Pedro. Y preguntarle porqué le perdimos el rastro, qué fue de su vida, porqué no volvió al pueblo. Y conocer al mallorquín Órfila, personaje cuyo prestigio e influencia aportaba a la Sociedad Minera de Santa Cecilia la credibilidad que el solo entusiasmo de Górriz no reunía. Preguntarle por ejemplo porqué dejaron fuera a los otros 5 socios cuando registraron las minas Suerte y Fortuna. Asistir también a las reuniones nocturnas de los socios, atender las explicaciones de Górriz para justificar nuevas derramas y porqué metía un número creciente de obreros a destapar el crestón de barita que había de enriquecerlos a todos. Y conocer al murciano Paco Salván, ascendiente de nuestro amigo César Menor Salván, que ahora en 2010 analiza, con otros ojos y potentes medios tecnológicos, los mismos minerales que tanto descalabro produjeron al retatarabuelo Salván administrador de rentas estancadas. Compartir con ellos expectantes la apertura de paneles, los primeros acopios de minerales, la ansiedad por ver arrancar La Constante y empezar a vender y recibir los primeros ingresos. Y luego el éxito total, enloquecedor. Repartir dividendos mensuales, la especulación atroz con cientos de supuestos especialistas creyendo localizar filones tanto o más ricos que el Rico. Y luego asistir a la transformación del pueblo, en lo urbano y en lo sociológico. Personajes emprendedores metiéndose a fundidores, charlatanes en los bares, negociantes de minerales pobres, estriar una y otra vez las escombreras hasta no dejar más que el puto gneis. Y pedir al propio Luis de la Escosura que nos permitiera visitar Santa Cecilia o a Policarpo Cia lo propio con La Fortuna. Puede que, con un poco de suerte, ellos mismo nos explicaran el trazado de las labores. Y tantas cosas más que no cabe aquí reflejar...

Pero no existe máquina del tiempo y hay que trasladarse a esa época en un ejercicio de imaginación. Si sabemos interpretar los indicios acabaremos por resolver algunas de las incógnitas. Si nos entregamos con interés a esta tarea pasaremos jornadas extraordinarias con Pepe Salvador, que conoce como pocos los nombres de los interminables pozos del término. Y si empuñamos la maza y molemos constantemente los restos de material de filón, antes o después la plata roja aparecerá como premio. En Semana Santa siempre aparece, y ese extraordinario rojo es la sangre de la tierra, o la del Cristo que se derrama en la Pasión, no se sabe, pero nosotros la hemos encontrado.

Texto: Gonzalo García

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