NATURALEZA Y ARTIFICIO, Nueva exposición Temporal en el MCNA

sábado, 2 de abril de 2022

La exposición fotográfica que hoy nos ofrece Enrique Ortiz de Zárate nos reafirma en el concepto contemporáneo de Naturaleza, poniendo de manifiesto cómo ésta lo impregna todo y fluye entre los poros del Artificio, configurando así un único espacio de interacciones, un único tablero de juego, un único sistema de reglas y flujos entre el caótico desorden estructural de lo amorfo y el superorden de las estructuras cristalinas.

Nuevamente un enfoque hacia aquello que no podemos ver a simple vista arroja luz al debate actual sobre la existencia o no de un límite objetivo entre los productos naturales y los productos humanos industriales. En un ambiente artificial extremo como son los hornos de la industria metalúrgica, ha encontrado Enrique Ortiz de Zárate el crisol necesario para cocer las 21 fotografías que componen esta inusual muestra de arte, naturaleza y artificio.


Número de fotografías: 21 (Clic en la foto para ver secuencia)

Zuyano de cuna y con 58 años, Enrique Ortiz de Zárate se inicia en la fotografía desde muy joven a través de su afición a la astronomía y a la montaña. Consecuencia de sus habituales colaboraciones con el Museo de Ciencias Naturales de Álava fue el descubrimiento del mundo mineral, ámbito perfecto en el que aplicar esas nuevas técnicas que, al amparo de la actual revolución tecnológica, permitían apreciar como nunca el apasionante mundo microscópico. Tuvimos ocasión de conocer el resultado de todo ello en una anterior exposición dedicada a los microminerales presentes en las rocas volcánicas de Peñecerrada, un excepcional trabajo que ha quedado ya integrado en la exposición permanente del museo alavés.

En los últimos años, Enrique Ortiz de Zárate ha desarrollado una intensa actividad en la búsqueda de nuevos microambientes a los que acercar su cámara, y esta vez los ha encontrado en los hornos de la industria metalúrgica, un ambiente artificial extremo en el que ha sabido reconocer de qué manera y con qué formas la naturaleza se abre camino ante las imposiciones del control antrópico. Una naturaleza capaz de entregarnos, entre toneladas de escoria, destellos de una belleza mineral casi inadvertida que ningún proceso humano buscaba crear.

Naturaleza y Artificio

Marzo-Julio de 2022

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Fluoritas de cantera El Peñascal, Bilbao, Vizcaya

viernes, 1 de abril de 2022

Cantera El Peñascal

Vista general de la cantera (Fot. Pankra Nieto, El Correo, 2021)

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Figuramos hoy cinco ejemplares de fluorita procedentes de las conocidas como Canteras del Peñascal o también como Cantera El Peñascal, en el barrio Iturrigorri-Peñascal del distrito de Recalde, en el vizcaino término municipal de Bilbao. Las fotografías de la fluorita han sido realizadas por Ricardo Sáez sobre ejemplares de las colecciones de Jose Luis Forcada, Jesús de Blas y la suya propia.

Cantera El Peñascal

Fluorita con pirita y calcita. Arista del cristal mayor 6 mm. Col. Ricardo Sáez, RS 3710 (Fot. Ricardo Sáez)

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Tras relllenar el agujero con 2,5 millones de metros cúbicos de piedra procedentes de las excavaciones de los túneles de Arraiz y de Larraskitu en la Supersur (VSM-Fase 1A), y de la excavación de los dos túneles paralelos de Arnotegi en la Variante Sur Metropolitana (VSM-Fase 1B), la última herida en las laderas del popular monte Pagasarri ha sido cerrada.

Cantera El Peñascal

Fluorita. Arista del cristal mayor 6 mm. Col. Ricardo Sáez, RS 3719 (Fot. Ricardo Sáez)

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Un plan de revegetación y recuperación de los suelos deteriorados, mediante el aporte y preparación de 16.900 m3 de sustrato vegetal, siembras y plantaciones de Quercus robur y otras especies arbustivas propias del cortejo del roble, han concluido con la recuperación de esta vieja cantera que inició labores extractivas a mediados de la década de los 70 del pasado siglo, prolongándose hasta finales de los 90. Tras su cierre, casi un cuarto de siglo ha sido el tiempo que los mineralogistas han tenido para muestrear algunas de las fluoritas que hoy figuramos. En la actualidad, todo intento por recuperar nuevos ejemplares es inútil, además de tratarse de una actividad no permitida en el nuevo espacio naturalizado.