Mina de Minglanilla, La Pesquera, Cuenca

sábado, 25 de abril de 2009

Mina de sal conocida ya en tiempos romanos y explotada, en distintas épocas, por particulares, el Estado y alguna compañía hasta mediados del siglo XX, por el método de cámaras y pilares.

Contó con dos pozos, uno de escalas y el de extracción, teniendo el primero una escalera de caracol que fue quemada durante al Guerra Carlista de 1837. Hoy pueden contemplarse las ruinas del edificio bajo el cual estuvo el pozo principal, el asiento del torno de extracción y, ascendiendo por la rambla, tres galerías, parcialmente colmatadas, sobre las que se observa el afloramiento de halita, con caprichosas formas y estalactitas de sal.

El acceso a la Rambla Salada se efectúa por un camino de tierra señalizado que parte del casco urbano de Minglanilla, o bien por el mismo pero tomándolo desde La Pesquera, atravesando terrenos del Keuper donde son muy frecuentes las cristalizaciones de yeso rojo junto a aragonitos y Jacintos de Compostela.

En la actualidad hay proyectado en Minglanilla un Museo de la Sal.

Incluimos KMZ por si deseas acceder al yacimiento vía Google Earth. Para ello no tienes mas que hacer click en el icono siguiente:

Click para volar hasta allí con Google Earth

3 comentarios :

Maria Dolores dijo...

Curioso reportaje. He aprendido algo más sobre las minas y mi comentario en esta ocasión es para saciar una curiosidad. Como me encanta ver las fotografías que publica de las bocaminas y observo que también se pueden ver otras a las que denomina entrada a la mina. Me gustaría, si fuera posible y sin robarle mucho tiempo, que me dijera la diferencia entre "entrada a la mina" y "bocaminas". Ambos son huecos abiertos en la mina, pero el denominarlos de diferente manera será por algo. Muchas gracias.

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Gran Blog, y gran post, felicidades, por parte de padre soy de Minglanilla, y me ha encantado conocer la información que aquí describen.
Un saludo y a seguir con este magnífico blog.

Malacate dijo...

Gracias Óscar, es un placer ver que hay alguien vivo al otro lado del blog...

Un abrazo.