Esta monumental puerta, construida en 1795 bajo el reinado de Carlos IV, daba acceso al Cerco de Destilación o Cerco de Buitrones, recinto metalúrgico amurallado (para impedir los robos) donde se obtenía el mercurio. Se utilizaba para controlar la salida de los carruajes que, tirados por bueyes o mulas y cargados con el azogue se dirigían hacia las Atarazanas de Sevilla en donde era embarcado rumbo a América (a México principalmente), para poder efectuar la amalgamación con la que se obtenía el oro y la plata.

La puerta, construida casi toda de ladrillo, se encuentra integrada en la muralla que rodea el Cerco. En su frontón puede distinguirse el gran escudo real, labrado en piedra caliza.

En enero de 1983 se presentó el expediente de declaración de monumento histórico-artístico, si bien no se culminaría dicha solicitud. En 1992 fue declarada Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Castilla-La Mancha. Entre marzo y julio de 2004 se procedió a su restauración por parte del Instituto de Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura, siendo sustituida la histórica puerta de madera por otra de acero corten.





























































































