
En 1953 se comenzaron a instalar los hornos de soleras múltiples Pacific-Herreshof, de ocho pisos, que entraron en servicio un año más tarde, empleando el propano como combustible. El mineral era previamente triturado en la tolva de San Teodoro al tamaño de 25 mm, cargándose seguidamente por la parte superior de los hornos, donde se tostaba a una temperatura de 750º. Los gases, tras pasar por un ciclón, se enfriaban en unos condensadores, depositándose el mercurio en unas pilas llenas de agua.

En principio se instalaron únicamente dos hornos, a los que más tarde se unirían otros dos. A principios de la década de 1990, entraría en servicio la automatización de los hornos, que eran controlados mediante un circuito cerrado de televisión. El cinabrio procedía de los yacimientos de Las Cuevas y El Entredicho, este último agotado en 2002.

El 10 de octubre de 2002 se iniciaría la última campaña de producción del mercurio procedente de Las Cuevas, tras el montaje de una nueva planta de desulfuración de gases. El mineral era tratado en los hornos 2 y 3. El 13 de mayo se detuvo el nº 2, y el 23 de julio se apagaría definitivamente el nº 3, tras haberse procesado todo el stock de mineral acumulado durante los últimos años de explotación.
































































































