Mina San Francisco (Minas del Hembrar): El Socavón, Chóvar, Castellón

martes, 17 de julio de 2012

Mina San Francisco

La cuna de una vagoneta (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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Esta larga galería, situada en el Barranco de Ajuez, de más de 500 metros de recorrido fue la última actuación de Espadán Minera en la zona, con la intención de llegar a enlazar con la caña del pozo Manuel, hecho que nunca se produciría por cerrarse la mina antes de establecerse esa conexión. Partiendo de la galería principal se abrieron otras, de menor extensión, buscando zonas mineralizadas.

Mina San Francisco

Panorámica de la galería (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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Junto a la bocamina se situó el transformador eléctrico, el compresor y otras dependencias siendo aún posible encontrar en su entorno tramos de vía, alguna vagoneta tipo Decauville de volcado lateral y restos de maquinaria. El interior de la galería conserva el trazado de vías de 600 mm de ancho, y en el cauce del barranco se puede contemplar la gran escombrera que produjo la extracción de cinabrio.

Mina San Francisco

Galería principal hacia la bocamina de entrada (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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El Socavón, junto al resto de labores de la mina San Francisco fue clausurado en 1967.

Mina San Francisco

Panóramica del Barranco de Ajuez, dónde se sitúa El Socavón (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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Fluoritas de mina San Luis, Bilbao, Vizcaya (2)

lunes, 16 de julio de 2012

Mina San Luis

Fluorita sobre dolomita. Encuadre 13 mm. Col. Museo de Ciencias Naturales de Álava MCNA 4298 (Fot. E. Ortiz de Zárate)

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Nuevas imágenes de Enrique Ortiz de Zárate, en esta ocasión captadas sobre los ejemplares MCNA 04298, MCNA 07781 y MCNA 08417 del Museo de Ciencias Naturales de Álava. Aunque la especie protagonista de las mismas es la fluorita, es destacable el brillo y hábitos de las calcitas acompañantes, de las que os mostraremos en breve algunas secuencias.

Mina San Luis

Fluorita y calcita sobre dolomita. Encuadre 36 mm. Col. Museo de Ciencias Naturales de Álava MCNA 7781 (Fot. E. Ortiz de Zárate)

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Mina San Luis

Fluorita sobre dolomita. Encuadre 13 mm. Col. Museo de Ciencias Naturales de Álava MCNA 4298 (Fot. E. Ortiz de Zárate)

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Mina San Luis

Fluorita y calcita sobre dolomita. Encuadre 36 mm. Col. Museo de Ciencias Naturales de Álava MCNA 7781 (Fot. E. Ortiz de Zárate)

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Cargadero de Ribadeo, Lugo

domingo, 15 de julio de 2012

Cargadero de Ribadeo

Vista del cargadero desde el puerto deportivo (Fot. J. Alonso, 2012)

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En 1903 se denuncian y entran en explotación las minas de hierro de Vilaoudriz, con las concesiones Vieiro, Luisa, Consuelo y Boulloso. Las citadas labores dieron lugar al nacimiento de la villa de A Pontenova y al levantamiento de los hornos de calcinación.

Cargadero de Ribadeo

Flanco sur del cargadero (Fot. J. Alonso, 2012)

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El comienzo de la Primera Guerra Mundial trae consigo una enorme dificultad para los fletes, por lo que la "Sociedad Minera de Villaodrid" adquiere en 1915 un vapor de 2200 Tm, que fue hundido después de la guerra, siendo reemplazado por el vapor Villaodrid. La producción de hierro era exportada a Inglaterra fundamentalmente, pero con la llegada de la Guerra Civil Española la producción fue decayendo hasta el apagado de los hornos por falta de carbón. Diversas reparaciones después de la guerra permitieron proseguir con la explotación de las minas hasta finales de la década de los cincuenta del siglo XX.

Cargadero de Ribadeo

Vista frontal de los dos depósitos de mineral, uno para el mineral denominado rubio y el otro para el mineral calcinado (Fot. J. Alonso, 2012)

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En 1902, un año antes de formalizadas las denuncias mineras, comenzaron las obras del ferrocarril minero de vía estrecha, que finalizarían en 1904. Con 34 km de recorrido, daba salida al mineral de hierro por el puerto de Ribadeo. Tras el cierre de las minas, el tren siguió funcionando hasta 1964 para el transporte de mercancías y personas.

Cargadero de Ribadeo

Depósitos de mineral y cargadero (Fot. J. Alonso, 2012)

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A 800 m de la estación de Ribadeo, en el lugar denominado Porto Estreito, se construía en 1902-1904 el cargadero metálico de dos líneas de via sobre tres pilares, que con una longitud de 55 m, permitía la carga de entre 1200 y 2000 toneladas de mineral por cada ocho horas trabajadas. El cargadero, tipo Cantilever, disponía de dos depósitos, uno para mineral rubio y otro para mineral calcinado.

Cargadero de Ribadeo

Cargadero desde el carril de vagonetas (Fot. A.J. Cotchico, 2012)

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Tal como podemos leer en el tomo 54 de Revista Minera, correspondiente al año 1903, el cargadero fue proyectado por el ingeniero Luis Torres Vidosola, con el auxilio del ingeniero de caminos José Ponte y del ingeniero industrial Ramón Gortazar Manso. Fue suministrado por "Talleres de Miravalles" y construido por la empresa "Chavarri Petrement y Cía".

Cargadero de Ribadeo

Flanco norte del cargadero sobre sus tres pilares (Fot. A.J. Cotchico, 2012)

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Hoy, desmantelada su estructura metálica y sustituída por una pasarela de madera, constituye un bello mirador sobre la ría del Eo, como elemento fundamental del Parque Etnográfico del Cargadero de Ribadeo. Otro cargadero "florero" digno de nuestra actual cultura del ocio, construido sobre las ruinas de nuestro desmantelado patrimonio industrial.

Los datos históricos para la redacción de este post se han obtenido fundamentalmente de:

ABRAIRA, M.A. (2005). Contribución á historias das minas de Vilaoudriz, un século despois. Auxe e extinción da industria do ferro na provincia de Lugo. Boletín do Museo Provincial de Lugo, XII (1): 139-182.

ARBIZU, M.; MÉNDEZ-BEDIA, I.; RÁBANO, I. y TRUYOLS, J. (1998). Explotación minera de los hierros de Villaodrid-A Pontenova (Lugo, NO de España). Geogaceta, 23: 11-13.

El asombroso Sr. Quico y sus paisanos

sábado, 14 de julio de 2012

Si algo bueno tiene irse de minas a Asturias, además del placer de encontrarlas en abundancia, es la de ir hallando durante la búsqueda a personajes de cualidades humanas sorprendentes. Gentes abiertas, hospitalarias, amables y entrañables que te abren con la misma facilidad sus hogares y sus almas. Como el anónimo matrimonio de Vallongo, aferrados a su tierra en un pueblín casi desierto del Concejo de Grado, luchando para sobrevivir contra la administración, las exigencias europeas y los lobos, añorando la actividad de “su” mina Julia, abandonada desde hace ya demasiados inviernos, dejándonos en el aire una pregunta, más bien una súplica: ¿Volverán a abrir la mina?

O como José Manuel, picador, vigilante, miembro de la Brigada de Salvamento con varias vidas recuperadas en su haber, incluida la suya y, sobre todo, minero, hijo y nieto de minero, un auténtico raza-lobo, de los pocos que aún quedan, quien a pie del castillete del pozo Samuño me habló durante horas de la mina y lo minero, con orgullo, con pasión, con conocimiento, y del que aprendí más sobre laboreo, ramplas, grisú y tragedias que en cien tratados técnicos sobre este arte. A sus casi 70 años, con medio cuerpo roto por un derrabe y el otro medio mal remendado, me aseguraba con rotundidad y firmeza: Si me dejarán, volvería a la mina ahora mismo.

Asturias

El asombroso Sr. Quico

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Y el Sr. Quico. El asombroso Sr. Quico. Hombre de pequeña estatura, ojos claros y despiertos, con agilidad de ardilla, a pesar de su invalidez, causada por un accidente de tractor que le condenó al uso de muletas. Fue mi guía en el difícil trayecto desde Bobia hasta la mina El Milagro, abriéndose paso a través de la espesura del helechal, del empinado prado, del imposible y casi selvático monte, hasta llevarme con la precisión de un GPS a los pozos ocultos de aquella histórica explotación. Hablando sin parar del cobre, de la minería, del paisaje, dejándome atrás casi sin resuello, sudoroso y medio muerto, dándome ejemplo de fuerza y ánimo. De coraje y de valía, de superación y de ansia por vivir, a pesar de todo. A pesar de sus 80 años.

Cuando regresamos a su domicilio, únicamente me dijo: ¿Quiere tomarse un culín de sidra conmigo?

¡Qué hermosa lección, Sr. Quico!


J.M. Sanchis