
Nuestra querida revista digital ACOPIOS inicia su vol. 6, 2015 con el trabajo Caracterización mineralógica de las especies secundarias presentes en las ofitas de Peñacerrada (Álava, España), firmado por César MENOR SALVÁN, Jesús ALONSO RAMÍREZ y Enrique ORTIZ DE ZÁRATE.
Resumen
C. MENOR SALVÁN, J. ALONSO RAMÍREZ y E. ORTIZ DE ZÁRATE (2015) Caracterización mineralógica de las especies secundarias presentes en las ofitas de Peñacerrada (Álava). Acopios, 6: 1-115.
Las ofitas del Cerro Galarreta, en Peñacerrada (Álava) son ricas en vacuolas de degasificación mineralizadas. Estas mineralizaciones están formadas por minerales de las últimas fases de deposición mineral, así como productos de alteración supergénica de la roca encajante. Estos minerales, al tener espacio disponible en las vacuolas, pueden formar cristales idiomorfos que en ocasiones forman cristalizaciones muy bellas. En este trabajo se describen las especies minerales contenidas en las vacuolas de la ofita de Peñacerrada. La mineralogía es la esperada para este tipo de roca, siendo la prehnita la especie más significativa, tanto por abundancia como por desarrollo de los cristales.
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Mina San Narciso
Imagen de una fotografía fechada en 1913, observable en el alojamiento rural Palacio San Narciso, donde aparece la mina en pleno funcionamiento (Fot. Cosme Pérez-Puig, 2015)
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Aunque aún se reconoce la mano de los mineros romanos en los yacimientos del entorno del Macizo de Peñas de Aya, la actividad moderna documentada fue realizada en la mina San Narciso a partir de 1857 por la Real Compañía Asturiana de Minas. Benefició un filón de galena argentífera con una ley de 1.5 kg/Tm de plata, mediante un pozo que llegó a alcanzar los 300 m de profundidad.

Mina San Narciso
Vista actual de la galería de desagüe de la mina San Narciso (Fot. Cosme Pérez-Puig, 2015)
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Durante 2003, MTI recorrió y fotografió numerosas minas del entorno de Peñas de Aya, hoy convertido en Parque Natural, pero diversas razones nos impidieron localizar y fotografiar entonces las labores de San Narciso. Publicamos hoy las imágenes remitidas por el ingeniero y geólogo Cosme Pérez-Puig, quien si ha tenido la paciencia de recuperar, tras una reciente visita a este magnífico enclave guipuzcoano, las imágenes que hoy presentamos.
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Número de fotografías: 2 (Clic en la foto para ver secuencia)
Los azufres del cráter del Pico del Teide han sido explotados desde antiguo, remontándose las primeras extracciones documentadas al siglo XVI. Estas eran realizadas por los vecinos de La Orotava y pagos colindantes para diversos usos según la época, entre los que cabe citar: combatir las plagas de hongos de los viñedos tinerfeños, saneamiento de barricas y toneles, para mezclas pirotécnicas y para la fabricación de pólvora negra, entre otros. La dificultad de acceso y transporte del mineral hizo que el yacimiento nunca fuera un gran negocio, no obstante, mantuvo explotaciones clandestinas hasta los años 40 del siglo XX.
Número de fotografías: 9 (Clic en la foto para ver secuencia)
Entre 1943 y 1956 se otorgaron numerosas concesiones entre las que cabe destacar las minas La Tinguaro y Santa María (también nombrada esta última como La María). La cúspide del Teide está formada por el cráter de La Rambleta, de 850 m de diámetro y 3565 m de altura. De este cráter emerge un cono de unos 150 m de altura denominado El Pilón (también Pilón de Azúcar o Pan de Azúcar), que culmina en un cráter de 80-100 m de diametro y 3718 m de altitud: el cráter del Pico del Teide. La concesión La Tinguaro abarcaba la totalidad de este cráter hasta algo más alla de sus bordes marginales. La mina Santa María se localizaba en la base exterior de El Pilón, en su borde sureste.
Número de fotografías: 3 (Clic en la foto para ver secuencia)
En las fotografías que hoy nos remite la vulcanóloga vitoriana Mar Alonso, captadas en la zona E del interior del cráter del Teide el pasado viernes, observamos las bellas agrupaciones de cristales bipiramidales de azufre de hasta 30 mm goteando rocío. Estos depósitos de azufre se forman por sublimación de los gases (SO2 y SH2) expulsados por las fumarolas del volcán. El enfriamiento y desgasificación paulatina de la cámara magmática residual del Teide, que se encuentra a una profundidad aproximada correspondiente al nivel del mar, son los causantes de estas fumarolas.
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Mina Lolita
Vista general de la mina Lolita (Arch. Familia Maclean)
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La mina Lolita fue denunciada por Ignacio García Tamayo en 1929, recibiendo el nº 8907, y tuvo una extensión de 36 hectáreas. A este mismo empresario pertenecían otras, también de bismuto, como María de los Remedios o La Venganza de un Martillo. Más tarde paso a ser propiedad de la Sociedad Bismuto Alcántara Palacios, S.A., caducando los derechos en 1944.

Mina Lolita
Detalle ampliado del castillete (Arch. Familia Maclean)
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En esta fecha fue nuevamente denunciada, con el nombre de Dolores, al hacerse cargo de la misma la Cía. Industrial del Bismuto Español, aunque más adelante pasó a ser propiedad de diversas empresas: José Alcántara Sanpelayo, Industrias Arsenicales Reunidas, en 1970, y COMINSA, en 1982. Los derechos caducaron definitivamente en 1997.

Mina Lolita
Jaime Sánchez, capataz de la mina, junto a su familia (Arch. Familia Maclean)
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En su primera época de laboreo, en los años 30, tuvo como director al ingeniero de minas británico Edward Booker, quien se estableció junto a su esposa e hija en una residencia cercana a la mina, llamada Villa Araceli. La señora Booker, enamorada de España y sus gentes, empleó sus años de estancia en Pozoblanco a impartir clases a los niños de la zona.

Mina Lolita
El matrimonio Booker junto a unos desconocidos, en su residencia de Villa Araceli (Arch. Familia Maclean)
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Por gentileza de la nieta de ambos, Jeannie Maclean, publicamos unas interesantísimas fotografías de la mina tomadas entonces, en las que aparece su castillete, el matrimonio Booker y la familia del entonces capataz, Jaime Sánchez.
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