Mina La Torre: Pozo San Ignacio, Olicio, Cangas de Onís, Asturias

viernes, 28 de septiembre de 2012

Mina La Torre: Pozo San Ignacio

El castillete, en 1985 (Fot. tomada de La minería del mercurio en Asturias, 2006)

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Los orígenes de esta mina de mercurio hay que situarlos en 1955, cuando Baldomero Argüelles denunció la concesión (nº 27744). En 1961 la empresa asturiana Río Kumer se hizo cargo de la explotación, abriendo el socavón San Ignacio y otras labores cercanas.

Mina La Torre: Pozo San Ignacio

Caña del pozo, parcialmente abierta (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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El pozo San Ignacio se puso en marcha en 1962, alcanzando una profundidad de 60 metros, teniendo su caña revestida de hormigón y, emplazado sobre su brocal, un pequeño castillete de madera, abriéndose varias galerías a distintos niveles. Frente a él, en la plaza de la mina, se levantaron los edificios para la máquina de extracción, el transformador, oficinas y vestuarios. El mineral obtenido era tratado en un horno instalado en una finca próxima.

Mina La Torre: Pozo San Ignacio

Caña del pozo, revestida de hormigón (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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La mina sería abandonada en 1965, coincidiendo con la gran crisis a nivel mundial que sufrió el mercurio. En la actualidad únicamente son visibles los restos del castillete, semi-devorado por la arboleda, el pequeño polvorín y la primera sección de la caña del pozo, parcialmente abierta hasta el nivel de la plaza.

Mina La Torre: Pozo San Ignacio

Restos del castillete de madera (Fot. J.M. Sanchis, 2012)

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